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Los valores

La identidad

identidad

La identidad Es un conjunto de características propias de una persona o un grupo y que permiten distinguirlos del resto. Se puede entender también como la concepción que tiene una persona o un colectivo sobre sí mismo en relación a otros.

La identidad constituye, entonces, las características de personalidad propias, la sensación de ser, la orientación sexual del individuo, así como el rol de género deseable para una vida bajo principios ético-espirituales.

Se relaciona a algo propio dentro de una persona o una comunidad, puede ser algo muy arraigado emocionalmente y que solo personas cercanas a dicha persona pueden identificar aunque también están presentes una serie de acciones, comportamientos, formas de pensar y hacer las cosas y que no necesariamente se relacionan con la persona en sí.

La identidad es conciencia de ser uno mismo, pero no como un cúmulo de sensaciones diversas y confusas que se experimentan al actuar de cualquier forma, sino como un sello distintivo frente a las demás personas, es la individuación, la cual nunca podrá ser igual a otra, el reconocimiento del yo, el yo público, el yo real, nuestro yo óptimo y de qué manera pueden influir los valores morales para la formación de nuestra identidad.

La identidad es un segmento tan fuerte y arraigado en nosotros, que la formación de una identidad negativa puede tener repercusiones contraproducentes en nuestra salud mental y física.

Si un niño crece siendo criticado, gritado, psicológicamente abusado y no recibe ninguna muestra de afecto o consideración, con el tiempo se verá a sí mismo como alguien indigno de aprecio, amor o amistad.

Si crece con la idea de que es alguien inútil y que no merece amor, estará tan arraigada su identidad negativa que se comportará como si realmente fuera una persona inútil. Es tan fuerte este elemento que hasta toda una vida puede ser dirigida por estas limitaciones inconscientes y está científicamente comprobado cómo las emociones negativas liberan toxinas en el cuerpo. En estos ejemplos destaca la importancia del amor y del aprecio con otras personas.

Para formar una identidad sana es necesario la honestidad que una persona se tiene a sí misma, ya que el comportamiento de un individuo es directamente proporcional a su auto-imagen. Parte de una identidad sana es cómo una persona se trata a sí misma, y es igual de importante vivir de manera auténtica y genuina para la muy buena salud física y mental.

Ejemplo: La forma de vestir y de pensar.