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Los valores

La honestidad

la honestidad

La honestidad es un valor que se vincula a la verdad y a la transparencia de las personas y se antepone a la mentira, la falsedad y a corrupción.

La palabra honestidad viene del latín honestias  que significa honor o dignidad, es la virtud que caracteriza a las personas por el respeto a las buenas costumbres, a los principios morales y a los bienes ajenos.

Ser honesto es tener una actitud acorde con la verdad en nuestras relaciones con los demás, incluyendo nuestra familia, amigos, compañeros de estudio o de trabajo, vecinos, y todas las personas con las cuales nos relacionamos de una u otra forma.

La honestidad hace referencia a un conjunto de atributos personales, como la decencia, el pudor, la dignidad, la sinceridad, la justicia, la rectitud y la honradez en la forma de ser y de actuar, no solo es un valor que debemos ejercer sino también es un valor que debemos exigir de los demás.

Para ser honestos

  • Conozcámonos a nosotros mismos
  • Expresemos sin temor lo que sentimos o pensamos
  • No perdamos nunca de vista la verdad
  • Cumplamos nuestras promesas
  • Luchemos por lo que queremos jugando limpio

La honestidad es fundamental para entablar relaciones interpersonales basadas en la confianza, la sinceridad y el respeto mutuo,  se manifiesta socialmente, pero también en el entorno íntimo del individuo y en su vida interior.

Esto quiere decir que la honestidad es tanto exterior como interior, en vista de lo cual debe ser un comportamiento coherente, donde las acciones del individuo sean consecuentes con lo que piensa y dice.

Hay frase muy famosa de Aristóteles que representa la esencia de vivir en honestidad: “Somos lo que repetidamente hacemos; por tanto, la excelencia no es una virtud, sino un hábito.”.

Ser coherente con nuestras ideas y acciones es una tarea que tiene que ser aprendida correctamente. Todos podemos tener ideas y valores, ¿pero hasta qué punto esas ideas representan lo que realmente somos y hacemos? ¿Cómo sabemos que las ideas que tenemos no son excusas o la racionalización de un problema?

Precisamente, con los avances de la psicología moderna se ha descubierto que factores como la auto-imagen y el ego que se forma durante la infancia influyen en el pensamiento y la perspectiva de la realidad, causando que muchas veces, decisiones e ideas sean una forma de “racionalizar” o justificar un problema.

Por eso el proceso de una psicoterapia se basa en el habla catártica, porque para actuar y vivir con verdad a los demás, primero tienes que ser totalmente honesto contigo mismo; al descubrir tus propias verdades, aunque a veces pueda ser difícil saber qué es 100% cierto, aprendes a reconocer lo que definitivamente es falso. Siendo compasivo y sincero para ti, aprendes a ser honesto con los demás.