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Los valores

La esperanza

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La esperanza es aquella sensación de que se está esperando que ocurra algo bueno en un momento dado, el hecho de tener esperanza sobre algo, indica a la vez que se tiene fe.

Los seres humanos en muchos momentos de la vida necesitan un tipo de motivación o de aliento que en ciertas oportunidades viene dado por nosotros mismos, y es a través de tener esperanzas sobre esa determinada acción o evento en la que se está emprendiendo un camino con el fin de lograr los objetivos propuestos.

Una persona llena de esperanza  está convencida de que sus ilusiones y sueños más importantes se cumplirán, Confía en que los problemas que tiene en el presente van a solucionarse para que todo vuelva a la calma.

Se trata de un recurso que nos ayuda a no caer en la tristeza, soledad y depresión basadas en la idea férrea de que pronto las cosas mejorarán. Esa confianza actúa como estímulo y aporta fuerza y tranquilidad y cuando se pierde o resulta difícil alcanzarla, la vida se vuelve una ardua batalla contra los obstáculos.

Si se considera el futuro, realmente no hay seguridad sobre lo que pueda o no pueda pasar: sencillamente no existe como para decidir algo sobre él; cualquier afirmación sería un intento de predicción.

Aunque una situación pueda parecer un callejón sin salida, siempre la vida puede mejorar, y la incertidumbre del futuro es una oportunidad para dirigirse al cambio. Por consiguiente, la esperanza es el instrumento que resuelve los problemas y encuentra las alternativas.

Está comprobado científicamente como las emociones positivas regeneran células del cuerpo con más rapidez, y avances de la psicología moderna han encontrado que la formación de ideas es principalmente subconsciente. Una situación puede parecer no tener alternativa, pero que no se conozca una solución no quiere decir que no exista.

Asimismo, la fe que trae consigo la esperanza no sólo representa la fuerza mental de una persona, sino que es el instrumento con el que un individuo logra superar todos los obstáculos con los que se encuentra a lo largo de su vida.

No puede realizarse una acción sin la esperanza en que pueda funcionar, y es esa misma fe la que abre la mente de una persona para encontrar las alternativas posibles a todo desafío.

Ejemplo: cuando una persona es diagnosticada con alguna enfermedad de difícil tratamiento, pero aun así esa persona tiene esperanza de curarse.