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Los valores

La prudencia

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La prudencia es la cualidad y la virtud que disponen algunas personas que lo llevarán a actuar y conducirse en la vida con precaución y reflexión, evitando causar daños o consecuencias negativas a cualquier otra persona.

El valor de la prudencia, es el que nos permite saber cuándo es momento de actuar, de hablar, de caminar o de parar. El valor de la prudencia no se forja a través de una apariencia, sino por la manera en que nos conducimos ordinariamente, supone siempre la detención para analizar lo que sucede, las alternativas disponibles frente a una elección importante, y por tanto permitirse tranquilamente evaluar los efectos antes de tomar una decisión.

La prudencia abarca todos los aspectos de la vida, desde nuestra propia seguridad y la de las personas que nos rodean, hasta nuestras relaciones con los otros, por eso es fundamental tenerla presente como medio de alcanzar la estabilidad y el bienestar propio y de los otros.

La falta de prudencia siempre tendrá consecuencias a todos los niveles, personales y colectivas, según sea el caso. Es importante tomar en cuenta que todas nuestras acciones estén encaminadas a cuidar la integridad de los demás en primera instancia, como símbolo del respeto que debemos a todos los seres humanos.

Vivir la vida como si fuera el ultimo día, pero deseando siempre otro día, ahí radica la prudencia. La prudencia no es negarse la posibilidad de vivir experiencias, de conocer nuevas gacetas de uno mismo, no es anegarle el crecimiento o creación de otra habilidad a las personas.

La prudencia es saber que hay límites que no se pueden cruzar, que se presentan situaciones en donde se deberá de considerar muchos factores para saber si se da el paso o no.

La prudencia no es solo tener miedo, es reconocer que hay cosas valiosas por las cuales no se quiere seguir luchando y entender que cada día es un día más para hacerlo.

Desde niños se les enseña a ser prudentes, a presentar una responsabilidad, a entender que hay acciones que pueden generar catástrofes en su vida, o hasta en el entorno en que se encuentre.

La prudencia es para cuidar no solo a quien la presente si no a quienes estén a su alrededor.

Ejemplo: Conducir con prudencia nos evita hacernos daño o hacerle daño a otra persona o ser viviente.